Mecanismo de acción
El transductor de ultrasonido concentra la energía en microfocos a profundidades precisas, elevando la temperatura en ese punto específico a 60–70 °C en una fracción de segundo. Esto es suficiente para coagular y contraer las fibras de colágeno, activando al mismo tiempo la neocolagénesis. La superficie de la piel permanece intacta, ya que la energía solo se concentra en el punto focal. Se utilizan cartuchos de 1,5 mm (dermis superficial), 3 mm (dermis profunda) y 4,5 mm (SMAS) según la zona a tratar.
¿Qué resultados se pueden esperar realmente?
El HIFU mejora la firmeza y define la línea mandibular en personas con flacidez leve a moderada. Los resultados aumentan progresivamente a lo largo de 2 a 3 meses y se mantienen de 6 a 12 meses. En casos de exceso cutáneo considerable, descolgamiento pronunciado de mejillas o papada voluminosa, el HIFU no puede retraer el exceso de piel; en estos casos, se requieren hilos tensores o cirugía. Hablando con franqueza: el HIFU "reafirma y compacta", no "tensa como un lifting quirúrgico". Tener expectativas realistas le evitará decepciones.
¿Quién es el candidato ideal?
Personas de 30 a 50 años, con pérdida inicial de firmeza, desdibujamiento leve del contorno mandibular o arrugas en la zona periocular y cuello, que buscan una alternativa no invasiva y están dispuestas a realizar sesiones de mantenimiento. Las personas delgadas o con poco tejido adiposo facial deben ser evaluadas con cautela, ya que el HIFU puede acentuar el hundimiento facial si se aplica a una profundidad incorrecta.
¿Por qué debe ser realizado por un médico?
Una profundidad o nivel de energía inadecuados pueden provocar quemaduras, pérdida de grasa subcutánea (atrofia facial) o lesiones temporales en los nervios faciales. Las zonas mandibular y periocular cuentan con puntos anatómicos críticos que deben evitarse. En el HIFU, no basta con tener un "buen equipo": la persona que opera el manípulo es quien determina la eficacia y la seguridad del procedimiento.
En BonBoz
Un médico evalúa el grado de flacidez, el grosor de la piel y el panículo adiposo para determinar si el HIFU es suficiente o si se requiere una combinación con hilos tensores o cirugía. Se seleccionan los transductores y la cantidad de líneas según cada zona, realizando el procedimiento con un control estricto de las áreas de riesgo. Si el nivel de flacidez supera lo que el HIFU puede lograr, el médico se lo comunicará con total honestidad en lugar de venderle un tratamiento innecesario.