¿Cómo se forma el acné inflamatorio?
Los folículos pilosos obstruidos por sebo y células muertas crean el entorno propicio para la proliferación de la bacteria C. acnes; el sistema inmunológico reacciona provocando hinchazón, enrojecimiento y dolor. Si la pared del folículo se rompe hacia el interior de la piel, la inflamación se propaga a la dermis profunda, transformándose en nódulos o quistes que destruyen el colágeno y dejan cicatrices atróficas, incluso si no se manipulan.
Diferenciación de las cuatro formas comunes
Pápulas: pequeñas lesiones rojas, sin pus. Pústulas: lesiones con centro blanco o amarillento sobre una base eritematosa. Nódulos: lesiones duras, mayores de 5 mm, dolorosas, sin cabeza visible, que persisten durante varias semanas. Quistes: cavidades blandas con contenido fluctuante bajo la piel, que pueden comunicarse entre sí y dejan cicatrices deprimidas extensas. En un mismo rostro suelen coexistir varios tipos, por lo que el protocolo de tratamiento se enfoca en la forma más severa presente.
¿Por qué no se deben exprimir?
El acné inflamatorio no tiene un comedón superficial fácil de extraer; al apretar, solo se empuja el exudado inflamatorio a mayor profundidad y hacia los folículos adyacentes, mientras que las bacterias de las manos ingresan a la herida abierta. Esto duplica la gravedad de la inflamación y hace que las manchas y las cicatrices sean prácticamente inevitables. La lesión recién manipulada puede parecer "mejor" durante unas horas, pero se inflamará aún más al día siguiente: es una regla biológica, no una cuestión de mala suerte.
Tratamiento según la gravedad
Acné inflamatorio leve: fármacos tópicos antiinflamatorios, peróxido de benzoilo y retinoides nocturnos. Moderado: se añaden antibióticos orales en pautas cortas bajo prescripción médica, combinados con tratamientos tópicos para prevenir la resistencia bacteriana. Nódulos y quistes: se evalúa el uso de retinoides orales con controles analíticos periódicos, infiltraciones intralesionales para lesiones dolorosas persistentes y fototerapia complementaria. Cualquier medicación oral debe ser prescrita por un médico y requiere seguimiento; nunca debe adquirirse por recomendaciones de internet.
¿Qué hacemos en BonBoz?
El dermatólogo realiza una evaluación clínica, clasifica el grado de severidad según la cantidad y el tipo de lesiones, revisa el historial farmacológico, prescribe un protocolo personalizado y programa revisiones cada 4–6 semanas para realizar los ajustes necesarios. Los nódulos dolorosos se tratan en la clínica mediante técnicas estériles. Una vez que la inflamación se mantiene controlada durante al menos varios meses, el médico procede con el plan de tratamiento para cicatrices atróficas e hiperpigmentaciones.