¿Por qué se profundizan los surcos nasogenianos y se hunden las mejillas?
El tercio medio facial cuenta con múltiples compartimentos grasos, tanto superficiales como profundos, que se apoyan sobre la estructura ósea del pómulo. Con el paso de los años, el hueso malar sufre una leve reabsorción, los ligamentos de soporte se distienden y los paquetes grasos se atrofian y descienden. Como resultado, la zona media de la mejilla se hunde y la grasa desplazada se acumula a los lados de los pliegues nasolabiales, haciéndolos más profundos y pronunciando las sombras. La pérdida rápida de peso, el tabaquismo y la exposición solar excesiva aceleran este proceso. Asimismo, las personas jóvenes con pómulos poco proyectados o con un rostro constitucionalmente delgado pueden presentar surcos marcados sin que exista un envejecimiento avanzado.
¿Por qué no se debe inyectar directamente en el surco nasogeniano?
El surco se profundiza porque los tejidos de la mejilla han descendido, no porque al surco en sí le «falte volumen». Inyectar grandes cantidades directamente en el pliegue puede rellenar la zona, pero la mejilla continuará hundida, lo que genera un aspecto pesado en el tercio inferior del rostro y una expresión rígida al sonreír. El abordaje adecuado consiste en restaurar el volumen en los pómulos y en el tercio medio facial para brindar soporte a los tejidos desde arriba, logrando que el surco se suavice de forma indirecta; solo se aplica una mínima cantidad en el propio pliegue si aún persiste profundidad. Dado que la arteria facial atraviesa el área nasolabial, la técnica de aplicación y el uso de instrumentos adecuados (como la cánula) son determinantes para la seguridad del procedimiento.
¿Ácido hialurónico (HA) o lipotransferencia autóloga?
Rellenos de ácido hialurónico (HA): Procedimiento inmediato, permite ajustar la cantidad de forma progresiva en varias sesiones, se reabsorbe gradualmente en 12–18 meses y es reversible mediante hialuronidasa en caso de ser necesario. Es ideal para pérdidas de volumen moderadas y para quienes desean probar el tratamiento por primera vez. Lipotransferencia autóloga (grasa propia): Se extrae tejido adiposo del propio paciente (abdomen o muslos) para infiltrarlo en las mejillas. Es adecuada para déficits de volumen significativos y para quienes buscan resultados a largo plazo. Dado que una fracción de la grasa se reabsorbe durante los primeros 3–6 meses, se debe prever una sobrecorrección o retoque posterior, y conlleva un período de inflamación más prolongado.
¿Qué factores determinan el resultado?
El grado de pérdida de volumen, el nivel de flacidez cutánea asociada (en casos de flacidez avanzada, el relleno por sí solo es insuficiente y puede requerir hilos tensores o cirugía), la estructura ósea, la edad y la dosificación precisa del producto; una hipercorrección puede dar lugar a un rostro sobretratado o hinchado y poco natural.
¿Cómo aborda BonBoz los surcos nasogenianos y las mejillas hundidas?
El médico especialista en dermatología estética evalúa el rostro tanto en reposo como en dinámica (al sonreír), identifica las zonas con pérdida de volumen y el grado de laxitud de la piel, y realiza un registro fotográfico estandarizado. El plan terapéutico prioriza la reposición de soporte en las mejillas mediante rellenos de HA aplicados con cánula, utilizando cantidades moderadas y fraccionadas en sesiones si es necesario. Se sugiere la lipotransferencia autóloga o la derivación a un cirujano plástico en casos de déficit volumétrico severo o flacidez marcada. Las infiltraciones son realizadas directamente por el médico; la durabilidad del tratamiento, los riesgos vasculares y los protocolos de manejo correspondientes se explican detalladamente de forma previa.