Mecanismo de acción
El haz de CO2 es absorbido por el agua intracelular, vaporizando el tejido en columnas microscópicas de unos cientos de micrómetros de profundidad y generando una zona térmica adyacente. El organismo responde activando el proceso de cicatrización: contracción del colágeno preexistente y neocolagénesis a lo largo de 4 a 12 semanas. Al tratarse únicamente entre el 10% y el 30% de la superficie en cada sesión, la piel se recupera en aproximadamente una semana, a diferencia de las varias semanas que requiere el láser ablativo tradicional en toda la superficie.
¿Para qué tipo de cicatrices está indicado?
Excelente respuesta en: cicatrices en furgón (boxcar) superficiales a medias, cicatrices onduladas o en rodillo (rolling scars, tras la subcisión de tractos fibrosos), textura cutánea irregular y poros dilatados. Limitaciones: cicatrices en picahielo (ice pick) profundas (requieren combinar con la técnica TCA cross), cicatrices queloides (contraindicado — riesgo de empeoramiento) y piel con acné inflamatorio activo.
¿Por qué se requieren varias sesiones?
Cada sesión estimula solo una fracción de la superficie cutánea y la síntesis de colágeno requiere tiempo. Los resultados son acumulativos; realizar sesiones con demasiada frecuencia no acelera el proceso y aumenta el riesgo de hiperpigmentación. El médico estimará el número de sesiones tras el examen dermatoscópico y lo ajustará según su respuesta clínica individual.
Pieles oscuras y riesgo de hiperpigmentación
La piel vietnamita tiene mayor predisposición a la hiperpigmentación postinflamatoria que las pieles claras. Por ello, los parámetros de energía, la densidad de los microdisparos y el cuidado postratamiento deben personalizarse rigurosamente; la fotoprotección estricta durante al menos 4 semanas tras cada sesión es un requisito indispensable, no una sugerencia. En fototipos muy altos o con antecedentes de manchas persistentes, el médico puede priorizar la radiofrecuencia con microagujas (microneedling RF).
En BonBoz
Un dermatólogo realiza la dermatoscopia, clasifica las cicatrices, evalúa el acné inflamatorio y el historial farmacológico, calibra los parámetros para cada zona, aplica anestesia tópica y proporciona pautas de cuidado diario posteriores al procedimiento. El procedimiento es realizado directamente por el médico, sin delegar en técnicos, e incluye una cita de revisión para evaluar la piel antes de la siguiente sesión.