Mecanismo de acción
Las microagujas estériles penetran en la piel a una profundidad predeterminada (0,5–3,5 mm) y liberan energía de radiofrecuencia (RF) en la punta, calentando la dermis de forma fraccionada y controlada. El calor contrae el colágeno existente y estimula la síntesis de nuevo colágeno y elastina a lo largo de 1–3 meses; al mismo tiempo, las agujas crean microcanales mecánicos similares al microneedling tradicional. Dado que la energía se emite en las capas profundas, la epidermis permanece prácticamente intacta y sin ablación.
¿En qué se diferencia del microneedling convencional y del láser CO2?
El microneedling convencional solo produce microlesiones mecánicas superficiales; el microneedling con RF añade calor profundo, logrando un impacto significativamente mayor en cicatrices profundas y flacidez cutánea. El láser CO2 fraccionado actúa desde la superficie hacia el interior, siendo eficaz para texturas irregulares, pero realiza una ablación epidérmica con mayor riesgo de hiperpigmentación postinflamatoria; el microneedling con RF actúa desde el interior hacia afuera, preservando la superficie cutánea —ideal para fototipos oscuros o personas que no pueden permitirse un tiempo de inactividad prolongado. En muchos casos, se combinan ambas tecnologías de forma secuencial.
¿Para qué está indicado?
Cicatrices atróficas en furgón (boxcar) y onduladas (rolling) de moderadas a profundas, piel gruesa; poros dilatados; flacidez leve en mejillas y línea mandibular; cicatrices de acné en pieles oscuras; pacientes que requieren una recuperación rápida. Menos indicado para: cicatrices en picahielo (icepick) muy profundas (requieren TCA cross), pieles excesivamente finas y personas con dispositivos electrónicos implantados.
Número de sesiones y resultados
Habitualmente se recomiendan de 3 a 4 sesiones con un intervalo de 4 a 6 semanas; se presenta eritema durante 1–2 días y microcostras que se desprenden a los 3–5 días. Los resultados se hacen visibles progresivamente a partir de la segunda sesión y continúan mejorando hasta 3 meses después de la última sesión. El grado de mejoría depende de la profundidad de las cicatrices y la respuesta biológica individual.
En BonBoz
Un médico dermatólogo realiza el diagnóstico de la piel, ajusta la profundidad de penetración y el nivel de energía según cada zona anatómica (las mejillas más gruesas difieren de las sienes más finas), aplica anestesia tópica previa y combina el procedimiento con PRP o principios activos regeneradores cuando sea pertinente. El médico realiza el tratamiento directamente y efectúa una reevaluación clínica antes de cada sesión.