Revisado médicamente por Dr. Kim Kha, Máster y Especialista de Primer Grado — BonBoz Clinic
¿En qué se diferencian las cicatrices atróficas (hundidas) de las cicatrices queloides e hipertróficas? ¿Se tratan de la misma manera?
Diferenciación entre cicatrices atróficas (hundidas), cicatrices queloides y cicatrices hipertróficas: Mecanismos, diferencias en el tratamiento y diagnóstico

Este artículo ha sido redactado y verificado por el equipo de médicos especialistas en Dermatología de BonBoz Clinic.
Las cicatrices se presentan en diversas formas y no todas son iguales en cuanto a su naturaleza o tratamiento. Las cicatrices atróficas (hundidas), las queloides y las hipertróficas son tres grupos que suelen confundirse con frecuencia, a pesar de que su formación y abordaje terapéutico son completamente diferentes. Distinguir correctamente el tipo de cicatriz es el primer paso fundamental, ya que un tratamiento inadecuado no solo resulta ineficaz, sino que en ocasiones puede empeorar la condición. Comprender estas diferencias le permitirá comunicarse de manera más precisa con su médico.
¿Qué son las cicatrices atróficas?
Las cicatrices atróficas (hundidas) se caracterizan por una pérdida de tejido que genera una depresión por debajo de la superficie de la piel, siendo muy comunes tras padecer acné inflamatorio severo o varicela. Son el resultado de la destrucción del tejido cutáneo que no logra regenerarse por completo durante el proceso de curación. Estas cicatrices presentan diversas formas, como en picahielo (ice pick), en furgón (boxcar) o de bordes suaves (rolling). Dado que su naturaleza radica en la "falta de tejido", el enfoque del tratamiento se centra en estimular la producción de colágeno y rellenar el fondo de la cicatriz.
¿En qué se diferencian las cicatrices queloides de las hipertróficas?
A diferencia de las cicatrices atróficas, las cicatrices queloides e hipertróficas se originan por un crecimiento excesivo de tejido cicatrizal, lo que genera una elevación sobre la superficie de la piel. Las cicatrices hipertróficas generalmente se limitan al área de la lesión original y pueden atenuarse con el tiempo. Por el contrario, los queloides se extienden más allá de los límites de la herida inicial, rara vez mejoran de forma espontánea y presentan una alta tasa de recurrencia. Ambas condiciones están vinculadas a la predisposición genética y al proceso de cicatrización individual, lo cual difiere totalmente del mecanismo de "pérdida de tejido" de las cicatrices atróficas.

¿Por qué es importante identificar el tipo de cicatriz?
Debido a que sus mecanismos de formación son opuestos, sus tratamientos también requieren enfoques diferentes: las cicatrices atróficas necesitan estimulación para regenerar y rellenar el tejido, mientras que las cicatrices queloides e hipertróficas requieren aplanar y reducir el exceso de tejido. Aplicar el método de una categoría en otra no solo es ineficaz, sino que puede resultar perjudicial; por ejemplo, realizar un procedimiento agresivo e inadecuado en una persona con tendencia a desarrollar queloides puede estimular un mayor crecimiento de la cicatriz. Por esta razón, es indispensable una valoración médica y una clasificación correcta antes de iniciar cualquier tratamiento.
¿Puede una persona presentar múltiples tipos de cicatrices a la vez?
Sí. Es común que una persona presente cicatrices atróficas por acné en una zona y cicatrices queloides o hiperpigmentación en otra, o incluso diferentes tipos de cicatrices atróficas en el mismo rostro. Además, las cicatrices atróficas suelen estar acompañadas de hiperpigmentación postinflamatoria. Por ello, un protocolo de tratamiento óptimo requiere una evaluación global de todos los tipos de cicatrices y de las condiciones cutáneas asociadas, para así combinar las técnicas adecuadas para cada caso en lugar de aplicar un único método generalizado.

¿Cómo saber qué tipo de cicatriz tengo?
El método más seguro es acudir a una consulta con un dermatólogo para realizar un análisis de la piel y un examen físico directo, ya que la diferenciación de las cicatrices requiere evaluar la estructura, el relieve (hundimiento o elevación) y la predisposición genética del paciente. El autodiagnóstico mediante fotografías suele inducir a errores, especialmente cuando coexisten varios tipos de cicatrices. Una vez determinado el tipo exacto, el médico recomendará el tratamiento más adecuado. Este es un paso imprescindible para evitar tratamientos incorrectos y pérdida de tiempo.
Preguntas frecuentes
¿Puede una cicatriz atrófica convertirse en un queloide?
No. Las cicatrices atróficas (pérdida de tejido) y las queloides (exceso de tejido) se originan por mecanismos biológicos distintos, por lo que no se transforman la una en la otra. No obstante, un mismo paciente puede presentar ambos tipos de cicatrices en diferentes zonas del cuerpo, dependiendo de su predisposición genética y del proceso de cicatrización de cada lesión.
¿El tratamiento para las cicatrices atróficas y las queloides es el mismo?
No. Las cicatrices atróficas requieren estimulación para regenerar y rellenar el tejido, mientras que las queloides e hipertróficas necesitan aplanar y reducir el tejido excedente; son dos enfoques terapéuticos opuestos. Por lo tanto, es fundamental realizar un diagnóstico correcto antes de seleccionar el tratamiento.
¿Cómo puedo identificar qué tipo de cicatriz tengo?
Se recomienda programar una consulta médica para que un especialista evalúe la estructura y el relieve de la cicatriz, ya que el autodiagnóstico suele ser impreciso. Identificar correctamente el tipo de cicatriz ayuda a elegir del tratamiento adecuado y previene complicaciones.
Si no está seguro de qué tipo de cicatriz presenta ni de cuál es el tratamiento más adecuado para su caso, permita que un dermatólogo evalúe su piel, clasifique la cicatriz y le brinde la asesoría médica correspondiente antes de iniciar cualquier procedimiento.
Este artículo es solo de referencia y no reemplaza un examen presencial ni el diagnóstico de un médico. Los resultados reales varían según cada persona.
