¿Por qué se produce la flacidez facial?
Tres capas envejecen de forma simultánea: la piel pierde colágeno y elasticidad; la grasa facial se atrofia en las zonas superiores (sienes, pómulos) y se desplaza hacia las zonas inferiores (surcos nasogenianos, papada); y los ligamentos que sostienen los tejidos blandos se distienden. Como resultado, el rostro con forma de corazón de la juventud se transforma gradualmente en una forma cuadrada, perdiendo la definición del contorno mandibular. La exposición solar, el tabaquismo y la pérdida rápida de peso aceleran este proceso.
Tres niveles de flacidez, tres grupos de soluciones
Leve (30–40 años, la piel empieza a perder firmeza, líneas de expresión tenues): tecnologías no invasivas que estimulan el colágeno —HIFU, RF—, las cuales mejoran moderadamente la firmeza y requieren mantenimiento. Moderada (40–55 años, surcos pronunciados, leve descolgamiento de mejillas, papada incipiente): hilos tensores para reposicionar los tejidos blandos a un plano más elevado, con una duración de 1–2 años, pudiendo combinarse con rellenos (fillers) para restaurar volumen. Severa (más de 55 años o exceso cutáneo significativo): cirugía de estiramiento facial (lifting facial, mini lifting) para resecar el exceso de piel y reposicionar los tejidos —la solución más duradera—.
¿Qué ocurre si se elige el tratamiento incorrecto?
Aplicar hilos tensores en piel con exceso evidente: los resultados solo durarán unos pocos meses, la flacidez persistirá y supondrá un gasto innecesario. Utilizar HIFU en un rostro con descolgamiento marcado: las mejoras serán prácticamente imperceptibles. Por el contrario, recurrir a la cirugía en casos de flacidez incipiente resulta una intervención desmedida. Determinar el nivel de tratamiento adecuado es más crucial que optar por la tecnología 'más novedosa'.
¿Por qué es necesario restaurar volumen al mismo tiempo?
La flacidez suele acompañarse de la atrofia del tejido graso en las zonas superiores; tensar la piel sin reponer los volúmenes perdidos genera un rostro estirado pero hundido. Para lograr un resultado armónico y natural, los especialistas suelen combinar el procedimiento con rellenos dérmicos (fillers) o lipotransferencia (injerto de grasa) en sienes y pómulos cuando es necesario.
¿Cuál es el enfoque de BonBoz?
Nuestros médicos evalúan presencialmente a cada paciente: analizan el grado de flacidez por zonas, el grosor de la piel, el volumen del tejido graso facial, la edad y las expectativas individuales. A partir de ello, proponen la alternativa más indicada —incluso si la recomendación clínica es 'no intervenir por ahora' o 'los hilos tensores no son suficientes, se requiere cirugía'—. Los cirujanos plásticos realizan los procedimientos de hilos tensores y cirugías; mientras que los tratamientos con HIFU/RF y rellenos son realizados por especialistas en medicina estética.