¿Cómo se forma el melasma?
Los melanocitos en la epidermis y la dermis son estimulados para producir más melanina de lo habitual. La radiación UV, la luz visible y el calor son los desencadenantes más potentes; los factores hormonales (embarazo, anticonceptivos orales, trastornos tiroideos) y la genética determinan la predisposición a padecerlo. Debido a que los melanocitos conservan una "memoria" de hiperactividad, el melasma suele reaparecer en épocas soleadas; esta es la razón por la cual el tratamiento del melasma se enfoca en el control y no en una cura definitiva.
Melasma epidérmico, melasma dérmico y melasma mixto
Melasma epidérmico: de color marrón, bordes definidos, se atenúa bajo la luz de Wood; responde bien a tratamientos tópicos y peelings. Melasma dérmico (profundo): de color gris azulado, bordes difusos, de lenta mejoría, con baja respuesta a los tópicos; suele requerir múltiples sesiones de laser toning a baja energía. Melasma mixto: presenta ambos componentes y es el más común en personas vietnamitas. La clasificación determina el enfoque terapéutico, por lo que el análisis cutáneo es un paso obligatorio.
¿En qué se diferencia el melasma de las pecas y los léntigos solares?
Las pecas (efélides) son puntos pequeños dispersos que se oscurecen con el sol y aparecen desde la infancia; los léntigos seniles o solares son manchas redondeadas con bordes definidos que surgen en la edad madura. El melasma se presenta en placas grandes y simétricas, estrechamente relacionadas con factores hormonales. Estas tres condiciones responden de manera distinta al láser: las pecas y los léntigos suelen responder con rapidez, mientras que el melasma debe tratarse con cautela, ya que el láser de alta energía puede intensificar la pigmentación.
¿Por qué fracasan muchas personas en el tratamiento del melasma?
Existen tres razones comunes: protección solar deficiente (aplicar protector pero en cantidad insuficiente, no usar sombrero, no evitar fuentes de calor), uso de cremas despigmentantes no reguladas con corticoides que afinan la piel y causan un efecto rebote severo, y someterse a láseres de alta energía en centros sin supervisión médica, lo que provoca la extensión del melasma. Solo la constancia con un protocolo de 3 a 6 meses y un mantenimiento posterior garantizan la estabilidad de los resultados.
¿Qué hacemos en BonBoz?
El dermatólogo realiza un diagnóstico de la piel para clasificar el melasma, evalúa el historial hormonal y los productos cosméticos utilizados previamente, y prescribe un protocolo médico despigmentante tópico (que puede combinarse con medicación oral en casos específicos), pautas estrictas de fotoprotección y, cuando es adecuado, peelings o sesiones programadas de laser toning. Le explicaremos con total transparencia: el melasma mejora de forma progresiva, requiere mantenimiento continuo y cualquier promesa de "eliminación total en pocas sesiones" carece de fundamento científico.