Pecas, léntigos solares y melasma: tres afecciones diferentes
Pecas (efélides): pequeñas manchas numerosas, con factor genético, cuya intensidad varía según la estación del año. Léntigos solares (manchas por la edad o el sol): manchas redondeadas u ovaladas con bordes bien delimitados, que no cambian con las estaciones y aumentan con la edad en el rostro, el dorso de las manos y los hombros. Melasma: manchas extensas con bordes difusos, simétricas, asociadas a factores hormonales, propensas a reaparecer y altamente sensibles al uso incorrecto del láser. A simple vista es fácil confundirlas, especialmente cuando coexisten varias afecciones; el análisis dermatoscópico ayuda a diferenciarlas con precisión.
¿Por qué es fundamental diferenciarlas antes de aplicar el láser?
Las pecas y los léntigos solares corresponden a una pigmentación localizada en la epidermis, la cual responde favorablemente al láser Q-switched con un nivel de energía suficiente para fragmentar el pigmento; por el contrario, el melasma requiere niveles de energía bajos y múltiples sesiones. Aplicar los parámetros diseñados para léntigos solares sobre una zona con melasma puede provocar un efecto rebote y hacer que se extienda. Este es un error frecuente cuando se realizan tratamientos con láser en centros que no cuentan con una consulta médica previa.
¿Qué factores oscurecen las pecas y los léntigos solares?
La radiación solar es casi el factor principal. Si no se utiliza una protección solar adecuada tras el tratamiento con láser, aparecerán nuevas manchas y reaparecerán las anteriores. El uso de ciertos medicamentos fotosensibilizantes y el propio envejecimiento cutáneo también influyen.
¿Cuándo no se debe realizar el tratamiento con láser?
Cuando una mancha cambia de color, presenta bordes irregulares, crece rápidamente, pica o sangra, es indispensable que un dermatólogo la examine para descartar lesiones malignas antes de proceder con cualquier procedimiento estético. Asimismo, se debe posponer la sesión si la piel presenta quemaduras solares, si se están utilizando retinoides en dosis altas o si el melasma se encuentra en una fase activa.
¿Qué hacemos en BonBoz?
Nuestros dermatólogos realizan un análisis de la piel para diferenciar con precisión entre pecas, léntigos solares, melasma y otras lesiones que requieran descartarse; seleccionan los parámetros de láser adecuados para cada condición; y prescriben protectores solares y tratamientos tópicos coadyuvantes post-láser para minimizar el riesgo de hiperpigmentación postinflamatoria. El número de sesiones suele ser menor que en el caso del melasma, pero el médico siempre explicará con claridad el riesgo de recidiva si no se mantiene una fotoprotección estricta.